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Publicada el 18 de Mayo 2009
en la seccion Salud Ocular
El 60% de las personas que sufren un ictus pierden, en mayor
o menor grado, parte de la visión. Esta secuela se conoce como síndrome de
negligencia visual. Pues bien, escuchar una música preferida ayuda a recuperar
la visión, según los resultados de un estudio publicado en Proceedings of the
National Academy of Sciences (PNAS), realizado por investigadores británicos,
entre otros centros del Imperial College, y españoles, de la Universidad de
Granada
En el síndrome de negligencia visual el ojo no ha sufrido
ningún daño, sino que se trata de un problema de percepción. Si el ictus afecta
al hemisferio izquierdo, el daño cerebral hace que el paciente no sea capaz de
prestar atención a los estímulos que se presentan en su campo visual derecho.
"Es una pérdida de conciencia sobre los estímulos visuales. Por ejemplo,
algunos pacientes dejan de comer la comida de un lado del plato simplemente
porque no la ven", explica María Jesús Funes, investigadora de la
Universidad de Granada. Incluso algunas personas pueden dejar de prestar
atención a alguna parte del cuerpo y, por tanto, perder movilidad.
El estudio se ha realizado con tres pacientes que escogieron
su música preferida: Kenny Rogers, Frank Sinatra y The Flying Burrito Brothers.
Mientras escuchaban su melodía, se les presentaban objetos o imágenes situados
en su lado afectado (derecho o izquierdo) en diferentes situaciones (en un
ordenador, en papel, en una habitación). "Los pacientes mejoraron de media
hasta un 40% en las tareas de identificación y detección de estímulos en el
campo visual", explica Funes. Si escuchaban una música que no les gustaba
o estaban en silencio su percepción no mejoraba.
"Escuchar una música que agrada permite movilizar más
recursos neurológicos. Estimula las zonas del cerebro relacionadas con las
emociones. Una de ellas es la zona orbito frontal que, al mismo tiempo, incide
en otras regiones dañadas relacionadas con la atención y la consciencia visual,
en el lóbulo parietal y occipital", explica Funes. Los investigadores han
podido observar estos cambios en el cerebro gracias a técnicas de imagen por
resonancia magnética funcional. Funes explica que aún está por ver si los
efectos persisten y, por tanto, su potencial como herramienta en la
rehabilitación. "En todo caso, pone de relieve la importancia de las
emociones en la rehabilitación del enfermo", afirma.
Otro estudio realizado por la Universidad de Helsinki,
publicado en la revista Brain, con 60 personas que acababan de sufrir un ictus,
demostraba una mejor rehabilitación entre los pacientes que inmediatamente
después del accidente vascular escucharon música a diario. No tan sólo
mejoraron su memoria verbal y su atención, sino que sufrieron menos trastornos
del ánimo.