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Utilizan un diente como soporte para implantar una lente en el ojo de una estadounidense
Publicada el 29 de Octubre 2009
en la seccion Técnicas Quirúrgicas
Gracias a esta complicada y rara cirugía, Sharron Thornton, de 60 años,
ha recuperado ya un 20% de la vista y, por primera vez, ha podido
distinguir las caras de sus nietos y es capaz de leer un periódico con
ayuda de unas gafas.
Según ha explicado en rueda de prensa el
oftalmólogo Víctor L. Pérez, del centro Bascom Palmer, en EE.UU., el
proceso quirúrgico -denominado osteo-odonto queratoprótesis modificada-
consta de varios pasos y se ha prolongado durante seis meses. Se trata
de la primera vez que se realiza en EE.UU., mientras que en Europa y
Japón ya se ha practicado alguna vez, aunque no se han realizado más de
600 intervenciones de este tipo en todo el mundo.
Lo primero que
hizo el equipo de galenos fue extraer una pieza dental de la paciente,
en este caso un colmillo superior. Se agujereó el diente y se le
instaló una lente de plástico en el orificio. Después se implantó todo
el conjunto bajo la piel del pecho de Sharron durante varios meses para
que la combinación diente-ojo se acoplara bien. Por último, se extrajo
el conjunto del pecho y se colocó en el ojo dañado. Y, tan sólo unas
horas después de que le retiraran las vendas, Sharron, más conocida
como 'Kay', fue capaz de distinguir rostros donde antes sólo veía
sombras.
"Normalmente se usa para este proceso un tubo de
plástico cilíndrico, en vez de un diente, pero sólo funciona en
aquellos ojos que están sanos y muy humedecidos. Como no era el caso de
Sharron, utilizamos un diente porque proporciona una plataforma
estable, con suficiente estructura ósea y cartílagos y que puede
nutrirse del ojo", ha explicado el doctor, según recoge la prensa
norteamericana.
Como aclara el doctor Luis Fernández Vega,
director médico del Instituto Oftalmológico de Oviedo, esta antigua
técnica ("que puede tener más de 30 años de antigüedad") está quedando
poco a poco en desuso en favor del uso de prótesis sintéticas. "Con las
llamadas prótesis de Boston logramos prácticamente lo mismo sin
necesidad de usar el diente", explica el especialista desde un congreso
que se está celebrando en Italia.
'Kay' había perdido la visión
en el año 2000 por culpa del síndrome Stevens-Jonhson, que al parecer
se le desarrolló por una reacción alérgica a un medicamento. Esta rara
condición, entre otras cosas, mata a las células de la superficie del
ojo y puede dañar la córnea hasta producir ceguera. "Para aquellos
pacientes que por su condición rechazan un trasplante de córnea
artificial, puede ser una opción. Estamos muy entusiasmados con el
resultado de la intervención", concluye Pérez.
Los médicos
consideran que si no existe infección, Sharron debería recuperar
todavía algo más de vista y aguantarla durante, al menos, una década.
En España, como aclara el doctor Fernández Vega, "salvo en casos
particulares, y en éste no conozco todos los detalles, se hubiese
recurrido a una prótesis de material sintético [para implantar la
lente]".
'UN MILAGRO'
"Cuando los médicos me dijeron que
me iban a poner un diente en el ojo, pensé que estaban bromeando. Pero
al final, todo ha salido bien y ahora es un milagro que pueda volver a
ver", ha reconocido Sharron Thornton, que confiesa que en algún momento
durante estos nueve años pensó incluso en el suicidio.
Sin
embargo, ahora puede jugar a las cartas, ver sus programas favoritos en
la televisión y, sobre todo, jugar con sus nietos, un sueño hecho
realidad. "No recordaba lo bonito que es el color del cielo o de las
nubes", dijo emocionada durante la rueda de prensa.
Pese al
éxito de esta operación, algunos oftalmólogos consideran que es un
proceso demasiado difícil para extenderlo a otros pacientes y que se
debe considerar antes otras opciones. "Afortunadamente es una técnica
poco frecuente porque no hay muchos pacientes que la necesiten", remata
Luis Fernández Vega.
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